LEPTOSPIROSIS

¿Qué es la leptospirosis?

La leptospirosis es una zoonosis de amplia distribución geográfica que afecta a animales domésticos, silvestres y accidentalmente al hombre, es causada por una bacteria espiroqueta del género Leptospira. 

La enfermedad fue descrita por primera vez en 1880 en El Cairo por Larrey. En 1886, Weil la describió minuciosamente, observando cuatro casos clínicos en seres humanos. Posteriormente fue designada por Goldschmidt, como “Enfermedad de Weil”

¿Dónde ocurre la leptospirosis?

La leptospirosis ocurre en todo el mundo, pero es más común en las áreas tropicales y subtropicales con altos índices de precipitación.
Tipos
  • Leptospirosis epidémica: Se produce por las lluvias estacionales o inundaciones. 
  • Leptospirosis endémica: La constituyen el entorno húmedo tropical y las deficiencias higiénicas ocasionadas por roedores y poblaciones no controladas de perros.
  • Leptospirosis esporádica: Se da en entornos contaminados en diversos sitios: como en el trabajo (veterinarias y trabajadores de rastro), callejones, barriadas pobres y desagües.

¿Cómo se trasmite?
La infección humana es el resultado de la exposición a orina infectada de mamíferos portadores (especialmente roedores), ya sea directamente o por contacto con el suelo o el agua contaminada.


Periodo de incubación
El periodo de incubación es de 20 a 30 días, la mayoría de los casos de la enfermedad se producen 5 a 14 días después de la exposición.

Manifestaciones clínicas 




Los síntomas más comunes son fiebre, escalofríos, mialgias, cefalea, conjuntivitis y síntomas respiratorios. Puede presentarse ictericia, insuficiencia hepática y renal, anemia hemolítica y hemorragia en piel y mucosa. En el 90% de los casos la enfermedad es sistémica y autolimitada, en el 10% restante la enfermedad es potencialmente fatal con falla renal, hepática y/o neumonitis.

Son reconocidas dos formas clínicas: La anictérica y la ictérica

Forma anictérica
La enfermedad puede ser discreta, con fiebre, cefalea, dolores musculares, anorexia, náuseas y vómitos, de inicio generalmente súbito. Es la más frecuente y representa un 85 a 90% de los casos.
  • Primera fase septicémica o leptospirémica: Se inicia abruptamente con fiebre elevada, escalofríos, cefalea intensa, postración, mialgias que involucran principalmente las pantorrillas, caderas, regiones paravertebrales y abdomen, evidenciándose dolor a la palpación, pudiendo simular un abdomen agudo quirúrgico. Puede presentar anorexia, náuseas, vómitos, constipación o diarrea, artralgias, hiperemia o hemorragia conjuntival, fotofobia y dolor ocular. Puede haber hepatomegalia leve, raramente hemorragia digestiva y esplenomegalia.
  • Segunda fase o fase inmune: El paciente puede curar o evolucionar con recrudecimiento de la fiebre, síntomas generales y con la instalación de un cuadro de meningitis, caracterizado por cefalea intensa, vómitos y signos de irritación meníngea. Las manifestaciones clínicas se inician generalmente en la 2da semana de la enfermedad y desaparecen de una a tres semanas.
Forma ictérica o hepatonefrítica (Síndrome de Weil) o grave
En algunos pacientes la fase septicémica evoluciona a una enfermedad ictérica grave, con disfunción renal, fenómenos hemorrágicos, alteraciones hemodinámicas cardiacas, pulmonares y del estado de conciencia, asociados a tasas de letalidad que varían de 5 a 20% de acuerdo a diversos estudios. Los síntomas y signos que preceden a la ictericia son más intensos y de mayor duración que la forma anictérica.
  • Los fenómenos hemorrágicos son frecuentes y pueden manifestarse con petequias, equimosis y sangrado en los lugares de venopunción o hemorragia gastrointestinal exteriorizada por hematemesis, melena o enterorragia.
  • Una característica importante de la insuficiencia renal relacionada con la leptospirosis es su asociación con alteraciones hemodinámicas, generalmente deshidratación intensa e hipotensión que pueden agravar el cuadro y llevar a necrosis tubular aguda. 

Diagnóstico

  • Fácilmente confundido con otras enfermedades comunes en los trópicos, como el dengue y otras fiebres hemorrágicas.
  • El diagnóstico de la leptospirosis debe ser considerado en cualquier paciente que presente fiebre súbita, escalofríos, inyección conjuntival, dolor de cabeza, mialgia e ictericia.
  • Historia de exposición ocupacional o recreacional a animales infectados o a un ambiente posiblemente contaminado con orina de animales. Laboratorio
El diagnóstico es generalmente basado en la serología junto con una presentación clínica y datos epidemiológicos (antecedentes de posible exposición, presencia de factores de riesgo). La prueba de aglutinación microscópica (MAT por su sigla en inglés) y el inmunoensayo enzimático o enzimoinmunoanálisis (ELISA) son dos pruebas serológicas utilizadas para el diagnóstico de laboratorio de leptospirosis. 

Diagnóstico diferencial


Tratamiento
Es posible que el tratamiento temprano disminuya la gravedad y la duración de la enfermedad. En los pacientes con alta presunción clínica de leptospirosis se recomienda iniciar el tratamiento con antibióticos lo antes posible, sin esperar los resultados de laboratorio.
  • En los pacientes con síntomas leves, la doxiciclina es el fármaco de preferencia (100 mg por vía oral, dos veces al día), si no hay contraindicaciones. Otras opciones son la azitromicina (500 mg por vía oral, una vez al día), la ampicilina (500-750 mg por vía oral, cada 6 horas) y la amoxicilina (500 mg por vía oral, cada 6 horas).
  • En los pacientes con enfermedad grave, la penicilina por vía intravenosa es el fármaco de preferencia (1.5 MU por vía intravenosa, cada 6 horas), y la ceftriaxona (1 g por vía intravenosa, cada 24 horas) puede ser igualmente eficaz.  
Prevención







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